11.05.2012

Benedetti, haikús y sentimientos

Haikú 14
los sentimientos
son inocentes como
las armas blancas

Haikú 18
los hombres odian
presumen sueñan pero
las aves vuelan

Haikú 35
dame cobijo
con toda la ternura
que te he prestado

Haikú 22
no hay alegría
más alegre que el prólogo
de la alegría

Haikú 46
pasan la nubes
y el cielo queda limpio
de toda culpa

Haikú 96
si el corazón
se aburre de querer
para qué sirve

Haikú 133
somos tristeza
por eso la alegría
es una hazaña

Haikú 151
con la tristeza
se puede llegar lejos
si va uno solo

Haikú 190
el amor núbil
puede nacer a veces
de un parpadeo

Haikú 193
en el amor
es virtuoso ser fiel
mas no fanático

Haikú 216
estas tristezas
me las trajo el crepúsculo
y no se fueron

Rincón de Haikús, Mario Benedetti

11.04.2012

Crónica que habla de pañales y celulares


(Para mayores de 40)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo... ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! . ¡Tooodo guardábamos!
Cosas que nunca usaríamos... Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna. 
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. 
Eduardo Galeano

Alegría de la tristeza

En las viejas telarañas de la tristeza
suelen caer las moscas de sartre
pero nunca las avispas de aristófanes

uno puede entristecerse
por muchas razones y sinrazones
y la mayoría de las veces sin motivo aparente
solo porque el corazón se achica un poco
no por cobardía sino por piedad

la tristeza puede hacerse presente
con palabras claves o silencios porfiados
de todas maneras va a llegar
y hay que aprontarse a recibirla

la tristeza sobreviene a veces
ante el hambre millonaria del mundo
o frente al pozo de alma de los desalmados

el dolor por el dolor ajeno
es una constancia de estar vivo

después de todo/ pese a todo
hay una alegría extraña/ desbloqueada
en saber que aún podemos estar tristes

La vida ese paréntesis/Mario Benedetti

3.10.2011

BRINDIS

Brindo por los aparecidos y los desaparecidos
brindo por el amor que se desnuda
por el invierno y sus bufandas
por las remotas infancias de los viejos
y las futuras vejeces de los niños
brindo por los peñascos de la angustia
y el archipiélago de la alegría
brindo por los jóvenes poetas
que cuentan las monedas y las sílabas
y finalmente brindo por el brindis
y el vino que nos brindan

12.31.2010

Yo no te pido

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tu quieras
las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no lo voy a negar
el futuro algún día llegara
y del presente
que le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.

Sigue llenando este minuto
de razones para respirar
no me complazcas no te niegues
no hables por hablar.

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

10.26.2010

EL PENSAMIENTO OLVIDADO

Descanse en paz el  Maestro  ALI CHUMACERO ( 1918-2010)
Pensar en tu mirada y en mi olvido
dejando el pensamiento dilatado
a través de tus ojos, anegado
de su mismo vivir con tu sentido;

después mirar tu olvido que en mí asoma
como una rosa que al espacio diera
leve prolongación y luego fuera
la propia luz que toca con su aroma,

es entregarme a ti sin más denuedo
que la lucha del cuerpo contra el viento,
y contigo soñando estar tan quedo

como náufrago mar o vano intento:
porque ya que pensarte en mí no puedo,
dejo olvidado en ti mi pensamiento.

10.06.2010

RINCÓN DE HAIKUS

66
En todo idilio
una boca hay que besa
y la otra es besada

196
Lo que se aprende
en la cama de dos
no tiene precio

156
No hay nada más mágico
que la ruta del semen
por el que somos

141
Cuando se empaña
el vidrio arma el paisaje
que a mi me gusta

66
Cuando uno viaja
también viaja con uno
el universo

150
Si voy remando
siento que el rio ríe
a carcajadas

9.29.2010

TRANSMUTACIONES

Vuelvo  la vista a un año remoto. No me sorprende lo muerto que existe en el - se halle donde se encuentre- sino su atroz perduración en este otro mundo. Perduración, lo sé, no es la palabra. ¿Cómo llamar a lo que se teje y desteje sin tregua? Muchos actores de entonces sobreviven en el gran teatro. Interpretan papeles que se hubieran dicho impensables. Por supuesto, varios se han ido y siempre habrá recién llegados a la compañia. Pero en nosotros qué transmutaciones. Y las metarmorfosis no cesarán mientras el escenario siga en pie o yo continúe aqui para observarlo cuando represento. ¿CUÁL SERÁ EL PORVENIR DE MI PASADO? ¿Cuántas sombras de ayer ocultas en el ahora reaparecerán mañana en circunstancias que hoy nadie se imagina? Nunca me cansaré de asombrarme ante esta riqueza más fascinante que una llama.

EL PORVENIR DE MI PASADO

¿Cuál será el porvenir de mi pasado?
José Emilio Pacheco

¿Qué remoto corpúsculo de amor
se abrirá paso entre las fobias de hoy?
¿llegará como pájaro aterido?
¿como nube moribunda de lluvia?
¿como rayo sin trueno?
¿como canción sin voces?

las palabras que dije alguna vez
en un abrir y un cerrar de odios
¿volarán sobre el alma actualizada
hasta posarse en la tristeza nueva?
¿ o pasarán de largo sin siquiera mirarme
como si este servidor no las hubiera
creado/ pronunciado?

los labios que besé o que me besaron
¿recordarán la mística elemental del beso?
¿traerán consigo  un llanto atrasadísimo
y lo echarán en mi buzón de tiempo?
¿o vendrán sólo como apariciones
a reencontrarse con mi amor poquito?

las cicatrices que creí olvidadas
¿se abrirán como ostras sin su perla?
las cicatrices mías o de otros
¿recordarán las gotas de su sangre?
¿o cerrarán de nuevo y para siempre
los acueductos del dolor insomne?

hay una cosa al menos que está clara
el breve porvenir de mi pasado
tiene poco que ver con mi presente
este presente que en definitiva
es aún intocable y viene a ser
sólo el pasado de mi porvenir

9.12.2010

ES TAN POCO

Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza

Pero no sabes nada
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco de tí
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista desde afuera
son los postigos de tu tristeza
Pero no llamas
Pero no llamo