9.01.2010

PÁJAROS


Hace ya varios siglos
que pájaros ilustres sobrevuelan
los predios de la vasta poesia

la golondrina el ruiseñor la alondra
la calandria el jilguero el picaflor
el cuervo la oropéndola
y por supuesto el ave fénix
han sido convocados por poetas
para poblar sus bosques
ornamentar sus cielos
y rellenar metáforas

yo aquí rompo una lanza
por los discriminados/ los que nunca
o pocas veces comparecen
los pobres pajaritos del olvido
que también están llenos de memoria

por eso aquí propongo
al canario el gorrión el tordo el mirlo
la viuda el estornino el cardenal
la tórtola la urraca el hortelano
el martín pescador el benteveo

para que alguna vez entren al verso
aunque tan sólo sea/ como en esta ocasión
por la modesta puerta del servicio

8.20.2010

¿Cómo se escribirá un poema existencial?

Vamos a ver
¿Cómo se escribirá un poema existencial?
¿preguntando a la ceniza por el fuego?
¿al desmadrado por la madre?
¿a la migaja por el pan nuestro?
¿al muñon por el meñique?
¿al alma  por su almario?
¿al piojo por el universo?
¿ a la saliva por el beso?
¿a la cigueña por el campanario?
¿al pez espada por su vaina?
¿al sordomudo por la cadencia?
¿a la seda por el gusano?
¿a la bienamada por su desamor?
¿al arbolito por sus pájaros?
¿al universo por el piojo?
¿al corazón por la puñalada?
¿al ruiseñor por la ruiseñora?
¿a la lágrima por su lagrimal?
¿a mí mismo por mi salvavidas?

supongo que a esta altura ya lo habréis adivinado
que he resuelto postegar mi poema existencial
para el siglo veintiuno o veintidós

7.23.2010

Una reflexión

En 1923, el filósofo y teólogo Martin Buber escribió un libro terriblemente influyente titulado “Yo y tú”. El punto principal del libro de Buber es que en la vida hay dos maneras de relacionarnos con los demás: como objetos (“¿Cómo puedo usar a esta persona?”), o como sujetos (“Sé lo que siento; ¿qué es lo que siente el otro?”): En los términos de Buber, existen relaciones”yo-eso” y relaciones “yo-tú”. En una relación “yo- tú” vemos a la otra persona como un sujeto, como alguien que viene al encuentro con necesidades y sentimientos propios. En las relaciones “yo-eso”, vemos a las otras personas como medios para un fin. Sólo nos interesan nuestros propios sentimientos y no los sentimientos de los demás.
Hay que pensarlo de esta manera: estoy almorzando en un restaurante. La mesera parece distraída, pide que le repita mi orden, me trae un café común en lugar de un descafeinado que le pedí. ¿Cómo respondo a esto? ¿Sencillamente me enojo con ella, incluso al punto de no dejarle propina o quejarme con el gerente? ¿O supero el enojo y me pregunto que puede estar inquietándola? ¿No podría haber sucedido que ella recién llegara de hacerse una biopsia en el consultorio de su médico? ¿No tendrá un hijo enfermo en casa? ¿Su matrimonio no será un problema? En otras palabras, la veo como una persona o solamente como un vehículo que me trae mi almuerzo o como una de esas máquinas expendedoras a las que puedo patear y maldecir si no funcionan correctamente.
Para Buber el pecado absoluto es utilizar a la otra persona como medio para un fin, sin miramientos respecto a los sentimientos de esa persona. Bajo esa luz, incluso la relación más íntima puede ser de “yo-tú” o de “yo-eso”. Los adolescentes pueden ver a un novio o a una novia como la manera de hacer ver a los demás lo atractivos que son o como una manera de paliar su soledad. Podemos tener el deseo de acostarnos con alguien sólo para sacar ventaja de esa persona, para ganar puntos o para convalidar nuestros encantos masculinos o femeninos, sin considerar el daño que podemos hacer al sentido de autoestima de la otra persona. O podemos hacer de la relación una genuina fusión de dos almas. ¿Cómo son tus relaciones?
La vida tiene muchos regalos para nosotros: el sol que sale después de una tormenta, los amigos que nos ayudan después de una caída, una puerta que se nos abre cuando otra acaba de cerrarse a nuestras espaldas. Cuando especulamos acerca de los caminos que ha tomado nuestra vida y todas las cosas buenas que hemos encontrado en esos caminos, algunas de las cuales jamás podríamos haber anticipado, debemos permitirnos agradecer a Dios por guiarnos a través de estos caminos serpeantes para terminar donde queríamos estar, por amor de su Nombre.


Extracto de Kushner Harold S, El Señor es mi pastor, la sabiduría reparadora del Salmo 23, emecé editores, 2003

Llueve con flechas rotas

Llueve desaforada/deshilachadamente
llueve con flechas  rotas/ con gorriones
llueve con las noticias del otro y de este mundo
llueve con ojos secos tristemente
llueve con mariposas y pronósticos
llueve con bodegones y rehenes
llueve con ganas
desganadamente

no sé porqué la lluvia llueve
es decir no sabía
hasta que lo explicate con lujo de detalles
en el oscuro pizarrón de siempre
pero en el pizarrón de siempre
nunca llueve

7.22.2010

HAIKÚ 16

HAY POCAS COSAS
TAN ENSORDECEDORAS
COMO EL SILENCIO

5.12.2010

Talantes

Un hombre
alegre
es uno más
en el coro
de hombres
alegres

Un hombre
triste
no se parece
a ningún otro
hombre triste

5.06.2010

Si tu me miras ....

Si tu me miras
Si tu me miras
te enseñare a decir
te quiero sin hablar
mientras tengamos un
secreto que ocultar....

palabras
de un lenguaje nuevo
que he construido
para nosotros...

cuando decidas aprenderlo
no habra silencio no te hara falta
usar la voz para romperlo

si tu me miras me hablaras
si tu me miras me hablaras

4.23.2010

Aceleración de la historia

Escribo unas palabras
               y al mismo
ya dicen otra cosa
               significan
una intención distinta
               son ya dóciles
al Carbono 14
               Criptogramas
de un pueblo remotísimo
               que busca
la escritura en tinieblas.

A quien pueda interesar

Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía

A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo

La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida

Los derechos de los lectores

Los lectores tienen:

01.- El derecho de no leer.
02.- El derecho de saltar páginas.
03.- El derecho de no leer completo un libro.
04.- El derecho de releer.
05.- El derecho de leer cualquier cosa.
06.- El derecho de amar a los personajes de novela.
07.- El derecho de leer, no importa dónde.
08.- El derecho de saltar de libro en libro.
09.- El derecho de leer en voz alta.
10.- El derecho no hablar de lo que se lee.